Estrategias para Vivir Plenamente y Dejar de Procrastinar

Uno de los grandes hitos de mi vida fue viajar a Nueva York. Estar en la ciudad que vi tantas veces en series y películas, fue un gran hito en mi vida. En ese viaje, me traje un souvenir de la tienda Macy’s gracias a mi sueño de acampar y por las actividades al aire libre. La marca es “Gentlemen’s Hardware” y el preciado objeto fue un termo con el mensaje inscrito “The adventures Begins“. Al comprarlo me vi prometiéndome que sería mi compañero en las salidas a la montaña o las muchas veces que saldría acampar.

El año era 2017.

Sé que para la pandemia todos nos volvimos un poco locos. Yo protegí la poca sanidad que me quedaba viendo videos de personas que salían a acampar o caminaban por horas en paisajes salvajes y particularmente relajante. Mi termo aún mantenía caliente el café pero después de 3 años aún no conocía el lado salvaje de Chile. No fue hasta el 2024, 7 años después de la compra del termo pude pagarme la deuda de salir a la montaña y acampar bajo las estrellas.

¿Por qué nos pasa esto?

La verdad es que no creo que exista alguien en el mundo que no esté aplazando algo. Todos nos hemos convertido en procrastinadores. Por lo menos, cuando estamos a la víspera de una entrega, nos tomamos un par de café, lo pasamos mal un par de horas y logramos entregar a tiempo, aunque la forma sea cuestionable. Pero ¿Qué pasa con todas esas cosas de las cuales no tienen fecha de entrega, no hay presión social para lograrlas y que no tienen nada de urgencia en nuestras listas de tareas, pero son las cosas más importantes que tenemos en nuestras manos? ¿Qué hacemos como procrastinadores en esas situaciones?

Un ejercicio de perspectiva

Life in weeks – Wait but way – Tim Urban

El 2019 encontré un ejercicio de perspectiva que creo que puede ser de gran ayuda. Me considero una persona exitosa en mis propios términos. No tengo fama, no tengo una fortuna, pero estoy satisfecho en el lugar que me encuentro. Este éxito lo he logrado como cualquier otro procrastinador que pulula la tierra: altas sesiones de pánico, acidez, ansiedad y resultados mediocres, pero suficientes para seguir avanzando y aportando en mis responsabilidades.

Para un procrastinador es fácil abordar una tarea titánica en un par de horas cuando hay una fecha de entrega y otras personas interesadas que de vez en cuando preguntan: “¿cómo vamos?” Por lo cual, el procrastinador promedio necesita esa presión externa porque no es capaz de hacerse a sí mismo enfocarse en las tareas pendientes.

¿Qué pasa con todas esas cosas que no tienen que ver con nuestro trabajo y que nadie está mapeando? Y qué, si no lo hacemos, nadie nos vendrá a salvar y nadie lo hará por nosotros.

¿Qué son esas cosas? Las que solemos arrepentirnos en nuestro lecho de muerte. Según la cuidadora Bronnie Ware, los humanos nos arrepentimos de 5 principales cosas:

  1. No haber sido fiel a nosotros mismos
  2. Haber trabajado demasiado
  3. No haber expresado los sentimientos
  4. Mantener el contacto con los amigos
  5. Permitirse a ser feliz

No hay fecha de entrega para estas tareas y nadie nos exigirá que las completemos. Entonces, ¿cuándo la hacemos? Como procrastinadores y nuestras características se pueden volver nuestras fortalezas. Solo requieren un cambio de perspectiva.

El 7 de junio del 2014, Tim Urban publica en su sitio un entretenido ejercicio de perspectiva. Representó una semana en un simple cuadrado. En una fila mostró 52 cuadrados representando un año de vida. Con 90 filas quiso representar una vida completa. Con este diagrama mostró cómo fueron la vida de grandes artistas que dejaron el mundo en su juventud: Kurt Cobain, Amy Winehouse y Elvis. Y podemos ver qué cosas se perdieron. La motivación de Tim Urban es solo de perspectiva:

A veces la vida parece muy corta, y otras veces parece interminable. Pero este gráfico ayuda a recalcar que, sin duda, es finita. Esas son tus semanas, y son todo lo que tienes. Por lo tanto, la única palabra adecuada para describir tus semanas es preciosa.
— Tim Urban

Finalmente, el punto de Tim Urban es tener presente que la certeza más primal, atómica y fundamental que existe en el mundo: nuestra vida tiene un fin. Vivir en el presente a veces se hace abrumador, pero pensar y planificar en meses o en años carecen de esa urgencia que nos invita a ponerle pasión a nuestro tiempo en esta tierra. Al parecer, 1 semana parece ser un tiempo suficiente para darle espacio al conocimiento, el disfrute y al aprendizaje minimizando entre dos prioridades propias (trabajo versus vida personal, amistades versus pareja, juego y responsabilidades). Una semana da el espacio para ir construyendo de a poco todos esos proyectos que ni tienen fecha de caducidad, sino que esperamos se mantengan vivos.

Como la expectativa de vida en Chile es de 80 años, si tienes 25 años, te quedan 2.868 semanas. Si tienes 30 años, te quedan 2.607 semanas. 2.346 semanas quedan si tienes 35 y 2.086 semanas si cumpliste 40. Yo cumplí 44 años por lo que me quedan 1.877 semanas.

Y creo que esas son muy buenas noticias.

Mi vida en semanas

El 2019 me encontré con este artículo por segunda vez por lo que decidí hacer el ejercicio. Se me hacía más fácil hacer en un spreadsheet. Mapeé mi nacimiento, mi pasada por el colegio y universidad. Mi cambio a la capital, mi primer trabajo y la muerte de mi padre. Mis viajes e hitos importantes. Y desde ahí. Cada mes complementaba la información. Proyecté a los 80 porque es la expectativa de vida de un chileno promedio y porque, qué flojera vivir más que eso.

De pronto el punto se hizo evidente: el año 2020 entraba a la mitad de mi vida… y de pronto llegó la pandemia.

Pasé toda la pandemia viendo videos de cómo otras personas acampaban, sirviéndome café en un termo que decía “The adventures Begins“. Era casi tragicómico…

La idea de este cambio de perspectiva no es infundar miedo ni pánico. La idea de la muerte debería estar más cercana a nosotros. Lo único garantizado es que se termina, entonces, veamos el verdadero regalo que tenemos de planificar toda una semana completa para trabajar, traer el sustento a casa, pero también explorar, jugar y descansar cada vez que se pueda. Este mapa busca que encontremos el imperativo de hacerle espacio a estos proyectos que nadie nos cobra la cuenta. Buscarle espacio en el metro, caminando. En una llamada, en un mensaje de texto.

Abordar estas dimensiones en la vida no como en la salud, que solo visitamos al doctor cuando algo ya está averiado, sino que mantener una buena relación con el cuerpo, las relaciones. Decir esa verdad incómoda, cerrar el laptop 10 minutos antes de terminar de trabajar. Leer un libro en vez de caer en cualquier algoritmo. Dibujar mientras la ropa se lava. Tenemos poco tiempo, es por eso mismo que nuestro tiempo es precioso. Reconocer la incómoda verdad que la muerte nos persigue, no es negativo. Los estoicos lo usaban para lo mismo: para dar claridad a lo que hacemos hoy (y dónde lo hacemos) realmente importa, para nosotros. Pero es necesario recordarlo constantemente que esta semana no la volverás a tener. Este momento no será como ningún otro momento más y la búsqueda de la perfección es inútil, la verdadera riqueza es mantener esta vida mientras tenga ganas y energía para hacerlo.

Así que, hazte de lápiz o papel. Descarga esta plantilla (o usa la mía en spreadsheet o en PDF). Mantenlo a la vista día a día. Te invito a probarlo, lo peor que puede pasar es que no cambie nada.

La ganancia de cada tiempo invertido en la semana eres tú. Te invito… deja que la aventura comience, una semana a la vez.

Volcán Antuco, 2024 – Archivo Personal

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